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Historia del neón: quién descubrió el neón, de dónde viene y cómo se convirtió en el rótulo más famoso del mundo

GSGuillaume · Fundador de Helioneon11 min de lectura
Muro expositivo que recorre la evolución de los rótulos de neón LED
Muro expositivo que recorre la evolución de los rótulos de neón LED
Lo esencial en 30 segundos
  • El neón lo descubrieron Ramsay y Travers en Londres en 1898. Claude lo transformó en rótulo en París entre 1910 y 1912, y el LED de silicona es hoy su heredero.
  • Recorremos el descubrimiento del gas, los primeros tubos de Claude y la evolución hasta el neón LED actual.

La historia del neón empieza en Londres en 1898: allí William Ramsay y Morris Travers descubrieron el neón, un gas noble escondido en el aire. Doce años después, en París, el francés Georges Claude lo encerró en tubos de cristal y en 1912 nació el primer rótulo comercial. Hoy su heredero es el neón LED de silicona.

Cuando alguien busca de dónde es el neón o quién descubrió el neón, en realidad hace dos preguntas distintas: una sobre el elemento químico y otra sobre el letrero luminoso. Aquí respondemos a las dos, en orden y con fechas comprobadas. En Helioneon hemos entregado más de 500 neones LED, y conocer de dónde viene esta luz nos ayuda a explicar por qué sigue enganchando tanto un siglo después.

El neón, el elemento: ¿qué es y de dónde viene?

El neón es un elemento químico, un gas noble de símbolo Ne y número atómico 10, incoloro e inerte, presente en el aire en cantidades minúsculas. No viene de ningún país: se obtiene destilando aire licuado, y en el universo es uno de los elementos más abundantes.

En la Tierra es escaso. El aire que respiramos contiene alrededor de 18 partes por millón de neón, es decir, apenas un 0,0018 % en volumen. Por eso durante siglos nadie lo vio. En cambio, a escala cósmica es el quinto elemento más abundante en masa, después del hidrógeno, el helio, el oxígeno y el carbono: se forma en el interior de las estrellas grandes. Se licúa a unos -246 °C, cerca de 27 K, y no reacciona prácticamente con nada, de ahí su lugar en la familia de los gases nobles.

Su rasgo más famoso es otro. Cuando una corriente eléctrica atraviesa un tubo con neón a baja presión, el gas emite un resplandor rojo anaranjado muy intenso. Esa propiedad, y no su química, es la que explica toda la historia del neón como luz.

  • Símbolo y número: Ne, número atómico 10
  • Familia: gases nobles, junto al helio, el argón, el criptón y el xenón
  • Presencia en el aire: unas 18 partes por millón, un 0,0018 %
  • Color al excitarlo: rojo anaranjado, el rojo clásico de los rótulos
  • Origen del nombre: del griego neos, nuevo

¿Quién descubrió el neón y cuándo?

Quien descubrió el neón fue el químico escocés William Ramsay, junto a su ayudante inglés Morris Travers, en junio de 1898, en el University College de Londres. Lo aislaron al evaporar poco a poco una muestra de aire licuado y separar los gases que se desprendían.

El método era tan sencillo como paciente. Ramsay enfriaba el aire hasta convertirlo en líquido y luego dejaba que se calentara, recogiendo cada fracción de gas por separado. En unas seis semanas, a partir de finales de mayo de 1898, el equipo identificó primero el criptón, después el neón y, en septiembre, el xenón. Al pasar una descarga por el nuevo gas, el tubo se encendió en carmesí. Travers escribió que aquel resplandor era un espectáculo para no olvidar nunca.

El nombre lo propuso el hijo de Ramsay, que sugirió la palabra griega neos, nuevo. Ramsay recibió el Premio Nobel de Química en 1904 por el descubrimiento de los gases nobles del aire. Así que, a la pregunta de quién descubrió el neón, la respuesta corta es Ramsay y Travers; la larga incluye a todo un laboratorio destilando aire durante semanas.

  • Descubridores: William Ramsay y Morris Travers
  • Lugar: University College de Londres
  • Fecha: junio de 1898
  • Método: destilación fraccionada de aire licuado
  • Reconocimiento: Nobel de Química para Ramsay en 1904
Rótulo MOTEL retro con flecha recreado en neón LED moderno

Antes del rótulo: tubos de Geissler y luz de Moore

Antes de que existiera el rótulo de neón ya había tubos de gas que brillaban: los tubos de Geissler del siglo XIX y, a principios del XX, los tubos de Moore, que usaban nitrógeno o dióxido de carbono. El neón llegó después y heredó esa técnica.

Los tubos de Geissler eran cilindros de cristal sellados con un gas enrarecido y dos electrodos. Al aplicar tensión, el gas se iluminaba con un color propio de cada gas. Eran una curiosidad de gabinete científico, porque la presión interna bajaba con el uso y la luz se apagaba. El estadounidense Daniel McFarlan Moore resolvió parte del problema con un sistema que mantenía la presión, y sus tubos se vendieron para iluminar tiendas durante unos años. Con el neón, sin embargo, nadie podía repetir el invento: el gas era demasiado raro y caro.

Hay incluso un antecedente más antiguo que suele aparecer en esta historia del neón. En 1675, el astrónomo francés Jean Picard vio un brillo misterioso en el vacío de su barómetro de mercurio al moverlo en la oscuridad. Era una descarga en vapor de mercurio, un primo lejano del fenómeno que siglos después encendería los rótulos.

  • 1675: Jean Picard observa la luz barométrica
  • Siglo XIX: los tubos de Geissler se ponen de moda en los laboratorios
  • Principios del XX: los tubos de Moore iluminan algunos comercios
  • El obstáculo: el neón era demasiado escaso para fabricar tubos

Georges Claude y el primer tubo de neón (1910-1912)

Georges Claude, ingeniero e inventor francés, presentó los primeros tubos de neón modernos en el Salón del Automóvil de París, en diciembre de 1910. Su empresa, Air Liquide, producía neón en grandes cantidades como subproducto de la licuefacción del aire, y él buscó en qué usarlo.

Del 3 al 18 de diciembre de 1910, dos tubos de 12 m de color rojo intenso iluminaron un peristilo del Grand Palais. El público quedó impresionado, pero la idea de Claude era vender luz para las casas, y ahí fracasó: nadie quería un salón teñido de rojo. Su socio Jacques Fonsèque vio el negocio de verdad, que no era alumbrar sino anunciar. En 1912 empezaron a venderse los primeros tubos de neón como rótulos publicitarios, con éxito inmediato.

Los hitos se suceden rápido. En 1913 un gran rótulo de Cinzano se encendía sobre París y en 1919 la entrada de la Ópera de París lucía tubos de neón. Claude obtuvo además patentes clave, entre ellas un diseño de electrodos que evitaba su desgaste, y sobre esas patentes construyó un negocio de licencias, Claude Neon, que exportó la técnica a medio mundo.

  • 1902: Air Liquide produce neón a escala industrial
  • Diciembre de 1910: dos tubos de 12 m en el Salón del Automóvil de París
  • 1912: primeros rótulos publicitarios de neón
  • 1913: el rótulo de Cinzano ilumina París
  • Patentes: electrodos duraderos y purificación del gas
Artesano curvando un tubo de neón LED de silicona en el taller

Historia del neón en fechas clave

La historia del neón cabe en un siglo y cuarto: del descubrimiento del gas en 1898 al neón LED de silicona que hoy se cuelga como un cuadro. La tabla resume los momentos que marcan cada etapa, del laboratorio a la calle y de la calle al salón.

AñoHitoProtagonista
HoyNeón LED de silicona a 12 VHelioneon y talleres actuales
1898Descubrimiento del gas neónRamsay y Travers, Londres
1910Primeros tubos en el Salón de ParísGeorges Claude
1912Primeros rótulos publicitariosClaude y Fonsèque
1923Llegada a Estados UnidosConcesionario Packard, Los Ángeles
1926Recubrimientos fluorescentesJacques Risler
Años 60Auge del plástico retroiluminadoIndustria del rótulo

Entre una fecha y otra hay mucho más que inventos. La historia del neón es también la de la publicidad moderna, la de las ciudades que se quedaban despiertas de noche y la de un oficio artesano, el del soplador de vidrio, que tuvo su época dorada y luego casi desaparece.

  • Etapa científica: de 1898 a 1910, el neón es una rareza de laboratorio
  • Etapa publicitaria: de 1912 a los años 50, conquista las calles
  • Etapa de declive: desde los años 60, pierde terreno frente al plástico
  • Etapa LED: desde los años 2010, vuelve a casas y negocios
Fachada de café parisino con rótulo de neón LED cursivo

¿Cómo llegó el neón a Estados Unidos y a las grandes ciudades?

El neón llegó a Estados Unidos en 1923, cuando el concesionario Earle C. Anthony compró a la empresa de Claude dos rótulos con la palabra Packard para su tienda de Los Ángeles. Pagó 1 250 dólares por cada uno, y la gente se paraba en la calle para mirarlos.

Los estadounidenses lo bautizaron como fuego líquido, porque se veía incluso de día. En pocos años, los talleres de rotulación se multiplicaron y avenidas como Times Square se convirtieron en paredes de luz. En 1926 Jacques Risler patentó en Francia los recubrimientos fluorescentes: un polvo en el interior del tubo que, excitado por la luz ultravioleta de una mezcla de argón y mercurio, brillaba en otros colores. Gracias a él, los rótulos dejaron de ser solo rojos. Hoy existen cerca de 100 colores para tubo de cristal.

Después vinieron Las Vegas, con fachadas enteras convertidas en anuncios, y las grandes capitales europeas. En Madrid, el rótulo de Schweppes del Edificio Carrión, en la Gran Vía, se ha convertido en una postal de la ciudad. Cada país tiene su capítulo propio en la historia del neón, casi siempre ligado a cines, bares y comercios de barrio.

  • 1923: dos rótulos Packard en Los Ángeles
  • Precio: 1 250 dólares por rótulo
  • Apodo: fuego líquido, visible a plena luz del día
  • 1926: recubrimientos fluorescentes y nuevos colores
  • Iconos: Times Square, Las Vegas, la Gran Vía
Pared colorida de rótulos neón LED de estilos y épocas variados

¿Por qué decayó el neón de cristal?

El neón de cristal decayó a partir de los años 60 porque era caro, frágil y exigente: funciona a varios miles de voltios, necesita un soplador experto para cada letra y se rompe con facilidad. Los rótulos de plástico retroiluminados con fluorescentes eran mucho más baratos.

Cada pieza de neón tradicional se fabrica a mano: el artesano calienta el tubo, lo dobla siguiendo el dibujo, coloca los electrodos, hace el vacío y lo rellena de gas. Es un trabajo precioso, pero lento. A eso se suma el transformador de alta tensión, el calor del tubo y un mantenimiento que pocos saben hacer. Durante décadas, el neón se asoció con moteles de carretera y bares de madrugada, aunque artistas y diseñadores lo mantuvieron vivo como objeto de culto. Si te interesa la comparación técnica completa, la tienes en nuestro artículo sobre la diferencia entre neón de gas y neón LED.

  • Tensión: varios miles de voltios en el tubo
  • Fragilidad: vidrio soplado, sensible a golpes
  • Oficio: cada vez menos sopladores de vidrio
  • Competencia: cajas de luz de plástico más baratas

El neón LED, el último capítulo de la historia del neón

El último capítulo de la historia del neón lo escribe el neón LED: un tubo de silicona flexible con LED en su interior que reproduce la línea continua del neón clásico sin gas, sin cristal y sin alta tensión. Funciona a 12 V y se mantiene frío al tacto.

El cambio técnico ha devuelto el neón a lugares donde el cristal no entraba: dormitorios, habitaciones infantiles, bodas, oficinas o escaparates. Un neón LED consume entre 8 y 15 W por metro, unos 12 W de media, y su vida útil ronda las 100 000 h. En nuestro taller fabricamos cada neón personalizado sobre metacrilato transparente, con maqueta 3D gratuita en 24 horas, entrega en 7 a 10 días y garantía de 3 años. Para negocios, los rótulos luminosos para negocios siguen exactamente la lógica de Fonsèque en 1912: hacer que un local se vea desde la calle.

Si te preguntas cuánto aguanta uno de estos tubos, lo explicamos con cifras en la guía sobre la duración de un neón LED.

  • Material: silicona flexible en lugar de vidrio
  • Tensión: 12 V, baja tensión
  • Consumo: entre 8 y 15 W por metro
  • Vida útil: alrededor de 100 000 h
  • Uso: interior y, con protección IP65, exterior

Preguntas frecuentes sobre la historia del neón

¿Quién descubrió el neón?

El neón lo descubrieron William Ramsay y Morris Travers en junio de 1898, en el University College de Londres. Lo aislaron destilando aire licuado y separando los gases que se evaporaban uno tras otro. Al aplicarle una descarga eléctrica, el nuevo gas brilló en rojo intenso. Ramsay recibió en 1904 el Premio Nobel de Química por su trabajo con los gases nobles. El rótulo luminoso, en cambio, es obra del francés Georges Claude, que lo presentó en París en 1910.

¿De dónde es el neón?

El neón no procede de ningún país: es un gas noble que forma parte del aire, en una proporción de unas 18 partes por millón. Se extrae en plantas de licuefacción de aire, como subproducto de la obtención de oxígeno y nitrógeno. Si la pregunta se refiere al rótulo de neón, su origen es francés: Georges Claude lo presentó en París en 1910 y los primeros anuncios aparecieron en 1912. Su descubrimiento como elemento, eso sí, ocurrió en Londres.

¿Cuál fue el primer letrero de neón?

Los primeros letreros de neón se vendieron en París en 1912, de la mano de Jacques Fonsèque, socio de Georges Claude, como rótulos publicitarios para comercios. Se cita a menudo una peluquería del bulevar Montmartre como la primera clienta. En 1913 llegó el gran rótulo de Cinzano, y en 1923 el neón cruzó el Atlántico con los dos letreros Packard comprados por un concesionario de Los Ángeles. Desde entonces, la historia del neón quedó unida a la publicidad urbana.

¿Por qué el neón brilla en rojo?

El neón brilla en rojo anaranjado porque, al pasar la corriente, sus átomos emiten luz sobre todo en esas longitudes de onda. Cada gas tiene su propio color: el argón con un poco de mercurio da azul, y otros tonos se consiguen con polvos fluorescentes dentro del tubo, una técnica patentada en 1926. Por eso muchos rótulos llamados de neón no contienen neón. En el neón LED actual el color lo dan los propios LED y la silicona que los cubre.

¿Qué diferencia hay entre el neón antiguo y el neón LED?

La diferencia principal es la fuente de luz: el neón antiguo es un tubo de cristal con gas a varios miles de voltios, mientras que el neón LED es un tubo de silicona con diodos que funciona a 12 V. El LED consume poco, entre 8 y 15 W por metro, no se calienta y aguanta golpes. El cristal tiene un brillo envolvente muy apreciado, pero es frágil y caro de reparar. Por eso el neón LED domina hoy en casas y negocios.

De un gas invisible aislado en Londres a una línea de luz en tu pared: la historia del neón es la de un invento que ha sabido reinventarse. Si quieres escribir tu propio capítulo, cuéntanos tu idea desde nuestra página de contacto y te enviamos una maqueta 3D gratuita en menos de 24 horas. Antes de decidir, te puede ayudar nuestra guía sobre cómo elegir un neón LED personalizado. Para la ficha química completa del elemento, consulta el artículo de Wikipedia sobre el neón.

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Sobre el autor

Fundador de Helioneon

Más de 10 años de espíritu emprendedor en decoración premium. 500+ neones LED entregados en 13 países bajo Helioneon y Light Genius. Dirige estrategia de producto, diseño y cuentas profesionales.

Guillaume Schlupp

Guillaume Schlupp

Fundador de Helioneon

Especialistas en diseño luminoso desde la creación de Helioneon. Más de 500 rótulos de neón entregados e instalados en España y Europa. Compartimos aquí guías, inspiración y consejos de expertos.

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