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description: "Del gas descubierto en 1898 al neón LED de silicona: la historia del neón con fechas clave, Georges Claude y su renacimiento en la decoración actual."
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# Historia del neón: de Georges Claude al neón LED de hoy

⚡ Lo esencial en 30 segundos

- Del gas descubierto en 1898 al neón LED de silicona: la historia del neón con fechas clave, Georges Claude y su renacimiento en la decoración actual.
**El neón nació en 1898, cuando William Ramsay y Morris Travers aislaron el gas en su laboratorio de Londres, y se convirtió en luz comercial hacia 1910 gracias al francés Georges Claude.** Después llegaron el primer letrero parisino de 1912, la fiebre americana de los años 20 y, un siglo más tarde, el neón LED de silicona que hoy cuelga en salones, bares y escaparates.

Más de 125 años de historia luminosa dan para mucho. En Helioneon trabajamos cada día con la versión moderna de ese invento, el [neón personalizado](https://helioneon.com/es/) en tubo de silicona, y nos parecía justo contar de dónde viene todo esto. Ponte cómodo, que arrancamos en el siglo XVII.

## 1675: una luz fantasma en un barómetro

La primera pista llegó mucho antes de que nadie supiera qué era un gas noble. En 1675, el astrónomo francés Jean Picard observó un resplandor extraño dentro de su barómetro de mercurio cada vez que lo agitaba en la oscuridad. Lo llamaron luz barométrica. Nadie supo explicarla.

Hoy sabemos que era electricidad estática excitando el vapor de mercurio, el mismo principio físico que siglos después haría brillar los tubos de neón. Me encanta este detalle: la historia del neón empezó como un fenómeno paranormal de laboratorio, 223 años antes de que el gas tuviera nombre.

## 1898: Ramsay y Travers descubren el gas « nuevo »

El salto real ocurrió en junio de 1898. William Ramsay y su ayudante Morris Travers destilaban aire licuado en Londres cuando aislaron un gas desconocido. Al aplicarle una descarga eléctrica, el tubo se encendió con un rojo anaranjado intenso que Travers describió como un espectáculo inolvidable.

Lo bautizaron « neon », del griego neos, nuevo. Aquel mismo año descubrieron también el kriptón y el xenón, una racha científica bastante insultante para el resto de laboratorios europeos. Ramsay recibió el Premio Nobel de Química en 1904 por todo el lote de gases nobles.

Había un problema práctico. El neón es escasísimo: apenas 18 partes por millón en el aire que respiras. Extraerlo era caro, así que durante una década se quedó en curiosidad de laboratorio.

## Georges Claude, el hombre que embotelló la luz

Aquí entra el personaje clave. Georges Claude, ingeniero y empresario francés, montó en 1902 una empresa de licuefacción de aire para vender oxígeno industrial. El proceso generaba neón como subproducto, toneladas de un gas que nadie quería. Claude hizo lo que haría cualquier buen emprendedor: buscarle una salida comercial.

En diciembre de 1910 presentó en el Salón del Automóvil de París dos tubos de neón de 12 metros cada uno. El público quedó fascinado, pero el rojo del neón no servía para iluminar casas, y ese era el negocio que Claude tenía en mente. Su socio Jacques Fonsèque vio lo que él no veía: aquello no era iluminación, era publicidad.

Claude patentó en 1915 un electrodo resistente a la corrosión que multiplicó la vida útil de los tubos. Con esa patente blindada montó un sistema de franquicias, Claude Neon, que llegó a facturar millones vendiendo licencias por todo el mundo. Franquicias de luz en 1920. Adelantado a su época, francamente.

## 1912: el primer letrero de neón de la historia

El honor se lo llevó una peluquería. En 1912, el Palais Coiffeur del boulevard Montmartre de París estrenó el primer rótulo de neón comercial del mundo. Un año después, en 1913, la marca de vermut Cinzano encendió su nombre en letras rojas de un metro sobre los Campos Elíseos.

Piénsalo un momento. Antes de los casinos, antes de Times Square, el neón anunciaba cortes de pelo y vermut. A mí esa escala humana me parece lo más bonito del invento: nació pegado al pequeño comercio, exactamente donde el neón LED vive hoy su segunda vida.

## 1923: América descubre el « fuego líquido »

En 1923, el concesionario Earle C. Anthony viajó a París y volvió a Los Ángeles con dos letreros que decían « Packard » en letras naranjas y azules. Se cuenta que pagó unos 24.000 dólares de la época por ambos, una cifra descomunal que se amortizó sola: la gente paraba el coche en mitad de la calle para mirarlos.

Los estadounidenses llamaron al neón « liquid fire », fuego líquido, porque era visible a plena luz del día. En diez años, solo en Estados Unidos ya operaban cientos de talleres de rotulación y el cielo nocturno de las ciudades cambió de color para siempre.

## La edad de oro: de Times Square a la Gran Vía

Entre 1920 y 1940 el neón vivió su edad dorada. Times Square se convirtió en un cañón de luz, y a partir de 1946, con la apertura del Golden Nugget, Las Vegas llevó el género a otra dimensión: fachadas enteras convertidas en anuncios de kilovatios.

España tuvo su propia postal luminosa. El rótulo de Schweppes del Edificio Capitol, en plena Gran Vía madrileña, se instaló en 1972 y sigue encendido hoy, protegido casi como un monumento. Si has visto la película « El día de la bestia », ya sabes de qué luminoso te hablo.

Las cifras del auge marean: hacia 1930, solo la Claude Neon y sus licencias controlaban la mayor parte de un mercado mundial que crecía a doble dígito cada año, y en las grandes avenidas americanas un local sin rótulo luminoso era un local invisible. El neón pasó de curiosidad científica a infraestructura comercial en menos de veinte años. Pocas tecnologías pueden presumir de una adopción tan rápida antes de internet.

Aquellos tubos funcionaban con gas neón o argón a alta tensión, miles de voltios, con vidrio soplado a mano por artesanos. Bello, sí. Práctico, no tanto, como se vería después.

## ¿Por qué declinó el neón tradicional?

A partir de los años 60 la cuesta abajo fue rápida. Los rótulos retroiluminados de plástico con fluorescentes costaban una fracción, y el neón de vidrio arrastraba problemas serios: fragilidad, transformadores de alta tensión, consumo elevado y un mantenimiento que exigía sopladores especializados, un oficio en extinción.

En los 80 el neón ya olía a motel de carretera y a bar de mala muerte. Curiosamente, ese aire decadente fue su salvación. Artistas como Tracey Emin convirtieron el tubo de vidrio en pieza de galería, y la estética neón se quedó agazapada en la cultura pop, esperando su momento.

## Años 2010: el renacimiento LED

El momento llegó con el LED flexible. Hacia 2015 se popularizó el llamado neon flex: un tubo de silicona con LEDs de alta densidad que imita la línea continua del neón clásico sin gas, sin vidrio y sin alta tensión. Funciona a 12 voltios, apenas se calienta y dura hasta 100.000 horas, unas cinco veces más que un tubo de gas bien cuidado. Te contamos las diferencias al detalle en nuestra comparativa entre [neón de gas y neón LED](https://helioneon.com/es/blog/diferencia-neon-gas-led/).

El cambio técnico lo cambió todo. Un rótulo que antes costaba miles de euros y requería instalador ahora se cuelga como un cuadro. En Helioneon diseñamos cada pieza para tu [neón personalizado](https://helioneon.com/es/neon-personalizado/) sobre acrílico transparente cortado a láser y tratado anti-UV, con maqueta 3D gratuita en 24 horas, entrega en 7 días y garantía de 3 años. Si quieres saber cuánto puede acompañarte una pieza así, mira nuestro artículo sobre la [duración de un neón LED](https://helioneon.com/es/blog/duracion-vida-neon-led/).

Del laboratorio de Ramsay a tu salón han pasado 128 años. La tecnología cambió de arriba abajo, pero la promesa sigue intacta: una línea de luz que convierte una pared en un lugar. Si te pica la curiosidad, aquí explicamos [cómo elegir tu neón LED personalizado](https://helioneon.com/es/blog/como-elegir-neon-led-personalizado/) sin equivocarte.

## FAQ sobre la historia del neón

El gas lo descubrieron William Ramsay y Morris Travers en 1898 en Londres. El tubo de neón comercial, en cambio, es obra del francés Georges Claude, que lo presentó en público en el Salón del Automóvil de París de diciembre de 1910 y lo patentó como sistema publicitario.

El primer rótulo comercial de neón se instaló en 1912 en el Palais Coiffeur, una peluquería del boulevard Montmartre de París. En 1913 le siguió el famoso letrero de Cinzano en los Campos Elíseos, y en 1923 el neón cruzó el Atlántico con los rótulos Packard de Los Ángeles.

Por costes y practicidad. El vidrio soplado a mano era frágil, funcionaba a miles de voltios y necesitaba artesanos cada vez más escasos. Desde los años 60, los rótulos de plástico retroiluminado y después el LED ofrecieron lo mismo por menos dinero y sin mantenimiento constante.

No lleva gas neón, pero hereda su esencia: una línea de luz continua que dibuja letras y formas. Técnicamente es superior en casi todo: funciona a 12 voltios, no se calienta apenas, resiste golpes y alcanza 100.000 horas de vida útil frente a las 20.000 típicas del tubo de gas.

El más famoso es el luminoso de Schweppes del Edificio Capitol, en la Gran Vía de Madrid, instalado en 1972. Se ha convertido en un icono de la ciudad, aparece en películas y postales, y las campañas para protegerlo lo tratan ya como patrimonio urbano.

## [Guillaume Schlupp](https://helioneon.com/es/guillaume-schlupp/)

Fundador de Helioneon

Más de 10 años de espíritu emprendedor en decoración premium. 3.000+ neones LED entregados en 13 países bajo Helioneon y Light Genius. Dirige estrategia de producto, diseño y cuentas profesionales.

Especialistas en diseno luminoso desde la creacion de Helioneon. Mas de 500 rotulos neon fabricados e instalados en Espana y Europa. Compartimos aqui guias, inspiracion y consejos de expertos.

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